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El límite está donde cada uno de nosotros decidimos ponerlo.

Lo cierto -entendiendo como cierto mi interpretación de las cosas- es que somos mucho más poderosos de lo que pensamos y creemos, pero no lo vemos o no queremos verlo.

Si cada uno de nosotros hacemos un resumen de los ámbitos que engloban gran parte de nuestra vida (laboral, personal, relaciones, familia, pareja…) y lo analizamos con consciencia es probable que nos demos cuenta de todas las responsabilidades que atribuimos externamente (ya sea a personas, situaciones, acciones, objetos…).

Escuchando a Sergi Torres comprendí que la responsabilidad es libertad, ¡y fue absolutamente maravilloso!

Asociamos la responsabilidad con la disciplina, con lo que hay o deberíamos hacer, pero nunca antes había escuchado hablar de la responsabilidad en esos términos.

Probablemente, al leer estas palabras encontréis toda la lógica del mundo (¡e incluso del Universo!) a este mensaje, pero ¿realmente habíais tenido en cuenta esta connotación antes de leerlo?

Nosotros formulamos nuestros pensamientos, podemos hacerlo. Según como pensemos, así sentiremos. Somos parte de ello, del proceso. No somos máquinas, sí responsables.

Desechemos esa parte negativa que atribuimos a la «responsabilidad». Dale la vuelta, haz un giro. La responsabilidad también es poder de decisión (también no, es sobre todo poder de decisión), es elección. Pero más importante que eso incluso es que eres TÚ el que eliges y decides.

Las cosas son lo que son, con su neutralidad. Nosotros las interpretamos y les damos valores. Al final son lo que -consciente o inconscientemente- queremos que sean.

Un trabajo no te machaca, una persona no te hace infeliz, el tiempo no lo cura todo, la vida no pone las cosas en su sitio. TÚ si lo haces y puedes hacerlo. ¡Sé la parte activa en todo ello!

¿En qué consiste todo esto? En aprender a conocerte, en actuar de acuerdo a tu coherencia interna. En definitiva, en empezar a vivir como realmente quieres vivir.

No hay ningún secreto de la felicidad -por lo menos no soy consciente de ello-, lo que sí hay es escucha, autoconocimiento, amor y esfuerzo.

 

Ahora vuelvo a preguntar… ¿dónde está el límite?

 

AMOR, siempre.